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¿Quién ha dicho que una mente sana es un ideal deseable? ‘Sana’ quiere decir, en este caso, tonta, convencional, sin imaginación y sin malicia, adocenada por los estereotipos de la moral establecida y la religión oficial. ¿Mente ‘sana’, eso? Mente conformista de beata, de notario, de asegurador, de monaguillo, de virgen y de boyscout. Eso no es salud, es tara. Una vida mental rica y propia exige curiosidad, malicia, fantasía y deseos insatisfechos, es decir, una mente ‘sucia’, malos pensamientos, floración de imágenes prohibidas, apetitos que induzcan a explorar lo desconocido y a renovar lo conocido, desacatos sistemáticos a las ideas heredadas, los conocimientos manoseados y los valores en boga.

Fragmento de Los cuadernos de Don Rigoberto de Mario Vargas Llosa.   

(Fuente: facetasdemipsique, vía cosettedelioncourt)